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2 de diciembre de 2019

La burocracia China

Cuando se habla de actores trascendentes en las políticas públicas, siempre se destaca la burocracia (la administración) como uno de los más determinantes en el grado de eficacia y eficiencia que se alcance en la implementación.
En este sentido, el artículo aportado trata el origen y estructura del sistema funcionarial chino, el cual reposa sobre un modelo fuertemente meritocrático en el que la permanencia y éxito de un funcionario descansa sobre su talento y sus logros fácticos. Así, se conforma un sistema que se acercaría bastante al enfoque tecnocrático, en cuanto que las autoridades políticas chinas valoran mucho la presencia de expertos especializados (no solo por su formación sino también por su capacidad) en cada ámbito de diseño e implementación de políticas públicas.
Ahora bien, esto no significa que el sistema político chino desprecie el compromiso ideológico o la representatividad en su burocracia, elementos imprescindibles para un modelo de partido hegemónico, sino que dado el tamaño, heterogeneidad y retos actuales de la nación china estos priorizan la racionalidad y el mérito en su aparato funcionarial.
Mosterín, J. (2015). El ejemplo de la meritocracia china. El País. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2015/12/04/actualidad/1449235715_017244.html (Consultado el 29 de Noviembre de 2019).
Alberto Fernández Fernández
(alumno del doble grado Ciencias Políticas-Sociología)

28 de noviembre de 2019

El desencanto burocrático actual: ¿una predicción weberiana?

La administración burocrática en las sociedades modernas occidentales ha devenido, según el filósofo alemán Weber, en la forma que toma el cuadro administrativo del estado moderno como dominación legal. Un aspecto sobre la burocracia en los gobiernos, administraciones y toma de decisiones político-públicas que se muestra hoy más presente que nunca. Y es que la racionalidad formal ha ocupado por completo el ámbito administrativo de los gobiernos a lo ancho y largo del globo: énfasis en la calculabilidad, la eficiencia y en la predictibilidad de fenómenos económico-políticos, etc. Todo ello se ve materializado en una sustitución progresiva de la tecnología humana por la tecnología no-humana que no deja de suponer el desencantamiento del mundo al vernos dentro de una jaula de hierro. Y es que estos procesos basados en la calculabilidad y la predictibilidad que implica la tecnificación de muchos ámbitos de la vida, implican una pérdida de libertad política y con la burocratización del ejercicio del poder, la existencia de un liderazgo político va disminuyendo. Es decir, el poder se va burocratizando. Para Weber el capitalismo y la burocracia son las dos grandes formas de racionalización y se puede considerar que se derivan de una fuente básica: una especial ética religiosa caracterizada por el ascetismo intramundano. Este tipo de racionalidad va abarcando progresivamente todos los ámbitos de la sociedad moderna. De esta manera, el Estado rige sus competencias legales en base a una racionalidad formal que coarta la libertad política del individuo, enmascarando así una represión que hoy se sigue aceptando como natural y que nos produce un desencanto con la administración pública y un severo rechazo a los procesos burocráticos.
Mario Martín Martín
(alumno del grado en Filosofía, Política y Economía)