El tradicional problema de la desconexión de la periferia de Madrid con
la capital ha sido una de las reivindicaciones que los planes de transporte de
las últimas décadas, en mayor o menor medida, vinieron a paliar. Pero el
proceso expansivo de la periferia, causado por el encarecimiento de la vivienda
en las ciudades del sur de la comunidad, está entroncando con la demanda de los
habitantes al norte de Toledo y está expandiendo su área de influencia: tal es
el caso de Illescas, tercera población de la provincia, donde el Cercanías es la
principal petición de comunicaciones desde hace casi 15 años. El problema hunde
sus raíces en una reclamación histórica, constante y en aumento, y en el
crecimiento de Illescas como centro residencial y centro logístico de la zona,
ya incapaz de bastarse con el actual servicio de autobuses y trenes regionales.
Tanto asociaciones de vecinos como autoridades parecen concordar en esta
definición del problema, siendo una de las promesas irrealizadas del alcalde. La
puesta en agenda política, no obstante, sigue sin hacerse efectiva: debilidades
como la complejidad financiera (pues, aun incluyéndose los detalles de la
petición en el nuevo Plan del Ministerio, ésta no se refleja en los
Presupuestos autonómicos o nacionales) y la ambigüedad de la política pública (sigue
sin aclararse si sería una extensión de la C-4, la C-5 o un sistema de
lanzaderas) retrasan, sin plazo o fecha, la implementación de una urgencia
emitida por población y medios.
Javier Sánchez García
(alumno del grado en Filosofía, Política y Economía)