Cuando M. J. de Larra escribió en 1833 su artículo Vuelva usted mañana, el ojo de su crítica atendía a ese “pecado original” que él asociaba a los españoles: la pereza. Pero una lectura actual del texto nos permite ver en la narración los elementos necesarios para un análisis de problemas en la implementación burocrática de proyectos públicos. Un hombre francés, Mr. Sans-Délai, acude a España para resolver unos asuntos administrativos que, calcula, le llevarán diez días; sin embargo, el retraso en la ejecución de los servicios que contrata lo retiene en Madrid por medio año, al término del cual se marcha, sin dar cierre a su propósito. No se trata, en ninguno de los ejemplos, de un problema de objetivos o de recursos: la mayoría de las veces son desintereses de los agentes públicos, ineficiencias en las relaciones interadministrativas o aplazamientos injustificados de citaciones con el cliente. El poder discrecional que ostentan los burócratas de campo les sirve, en este texto, para adaptar las condiciones del servicio a sus deseos y apetencias de trabajo, haciendo converger los términos de la implementación con su propia disponibilidad emocional.
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/vuelva-usted-manana--0/html/ff7a5caa-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html
Javier Sánchez García
(alumno del grado en Ciencias Políticas)