Con el cambio de gobierno, el presidente entrante Rajoy (PP) redujo en
2012 un 60% la partida presupuestaria en comparación con lo destinado por
Zapatero. En 2013 y 2014, el presupuesto destinado fue de 0 euros. En 2018,
volvería a ocurrir lo mismo.
Esto entronca con uno de los juegos políticos que sesgan el proceso
implementador: la desviación estratégica de recursos, ya que durante dichos
años quedó derogada en la práctica. Además, para que este proceso sea exitoso
debe cumplir dos condiciones: un alto nivel de consenso y la necesidad de pocos
cambios, algo que la ley de Memoria Histórica no parece haber conseguido
satisfacer.
Víctor Peña
Moreno
(alumno del grado en Ciencias Políticas)
(alumno del grado en Ciencias Políticas)