Los que
llevamos años viajando en transporte público y en concreto RENFE, sabemos la
complejidad para acceder a algunas de sus estaciones si se tienen problemas de
movilidad. Este problema ha existido siempre, pero hasta 2004 no se inició la
remodelación de trenes e instalaciones. En ese año, solo el 11% de los trenes
estaban adaptados. Un punto clave para que este problema se identifique y se
trabaje en él es la visibilidad. Es necesario atender a las necesidades de las
minorías o que éstas tengan herramientas para expresar sus demandas. Estos
avances son claro síntoma que en la actualidad se tienen más en cuentas estas
voces que anteriormente. Aún así, me gustaría destacar también que los planes
no se hacen de forma unitaria. Los trenes del norte de Madrid o las líneas más
céntricas están adaptados, mientras que en las zonas del sur y con menos
población cuesta mucho más ver estos nuevos trenes.
Mario Gutiérrez Sánchez
(alumno del doble grado Ciencias Políticas-Sociología)