El
pasado 6 de octubre tuvo lugar entre Cuatro Caminos y Tetuán la primera
manifestación de calado mediático en torno al problema (en fase de definición)
de las casas de apuestas. Esta “epidemia social”, tal y como la han llamado los
simpatizantes, afecta de forma más sensible a los habitantes de barrios obreros
en los que las salas de juego, con más alternativas que nunca antes, se han
multiplicado en número de locales y clientes durante los últimos tiempos.
Dentro de los barrios, la situación de los locales en las proximidades de los
institutos (fenómeno nada esporádico y ya estudiado) dirige la adicción
creciente hacia menores de edad y jóvenes. Contra los manifestantes, la
patronal del juego se escuda en el carácter legal de su actividad, hecho que
pone de manifiesto el núcleo de la proclama: la epidemia de las casas de
apuestas coexiste y se desarrolla en armonía con el principio de libertad de
comercio, y la movilización en contra de ella se inserta, en parte, en un marco
interpretativo de corte obrerista o marxista. El asunto comienza a ser recogido
por diversos partidos de la izquierda española, como Unidas Podemos o Más País.
Javier Sánchez García
(alumno del grado en Ciencias Políticas)