Para
ello, a lo largo de las legislaturas han sido muchas las políticas públicas
llevadas a cabo con el fin de impulsar una educación gratuita y de calidad. Sin
embargo, a pesar de haber disminuido, por ejemplo, la tasa de abandono escolar
de manera continuada en los últimos años continúa siendo de las más altas de la
Unión Europea (casi un 18%)[1].
De esta manera, los gobiernos se ven obligados a, tras evaluar las políticas
llevadas a cabo y compararlas con, por ejemplo, las de otros países de la UE), replantear
la propuesta inicial o bien complementarla con otras políticas.
Así,
las políticas públicas adquieren, en su ciclo infinito, la morfología del
uróboros que se muerde su propia cola. Representando a la perfección el ciclo
de las políticas públicas, donde, en el ámbito educativo del estado español,
las políticas llevadas a cabo parecen más parchear que solucionar el problema,
por lo que siguen siendo insuficientes. Algo que podemos observar con claridad
en el siguiente artículo:
Mario Martín Martín
(alumno del grado en Filosofía, Políticas y Economía)