Primero, por la naturaleza de estos problemas, que generalmente están profundamente arraigados en las estructuras, instituciones y sistemas sociales actualmente impuestos. Cambiarlos requeriría una reconstitución de gran magnitud, lo cual es sencillo asegurar que queremos, pero no estar tan seguros de ponerlo en la práctica, ya que necesitaría de una transformación que no suena tan apetecible para los grupos que gozan del poder y riqueza que necesitaría ser redistribuido.
Para este cambio, también se necesitaría la implicación activa de los estados con un proyecto masivo e internacional de colaboración global, lo cual es una tarea muy complicada de conciliar con la política y los intereses nacionales de cada país, sumando la evidente inequidad y desbalance en el poder global.
Estas cuestiones deberán ser respondidas por las futuras líneas de la política pública y sus actores de la mano de la teoría del cambio, siendo una tarea difícil pero inminente y crucial.
El País. (2019). “Innovación política ante el cambio inaplazable”. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2019/11/19/planeta_futuro/1574182676_986475.html
Marta Alonso Abril
(alumna del doble grado Ciencias Políticas y Sociología)