Un cambio político, cualquiera que sea, puede generar tres tipos de estrategias: (i) de voz; (ii) de lealtad; y (iii) de salida. Estas dos últimas pueden ejemplificarse claramente si atendemos a un caso muy controvertido en su momento (2017) que tuvo lugar durante el gobierno de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid: la destitución del exconcejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato. Así, en primer lugar, el origen de esta se debe a un –cambio- en la configuración del PEF (Plan Económico del Ayuntamiento), debido a la intervención del, en su momento, ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. La inferencia consistía básicamente en el control semanal por parte del Ministerio de las cuentas públicas del ayuntamiento, con el objetivo de impedir que (a través del programa de Mato) se aumentase el gasto público más allá de a tasa de referencia en su momento. Frente a este hecho, el Ayuntamiento pero sobre todo Mato y su equipo realizaron una estrategia de voz, puesto que se quejaron del plan e intervención del Ministerio; pero podríamos decir también que de salida, puesto que aunque Sánchez Mato fue destituido por Manuela Carmena, este aceptó la decisión y más adelante, en las elecciones municipales de este año, se presentó con una candidatura propia, como una alternativa frente al cambio político, que en sí representó Carmena y su gobierno, en tanto que asumieron el programa del Ministerio.
Víctor García Cano
(alumno del grado en Ciencias Políticas)