El lobby de Airbnb ejerce presión a ciudades y gobiernos para que no se regule la actividad del sector del alquiler turístico. Si la presión a los gobiernos resulta fructífera, se aprobarán legislaciones favorables a la compañía. Esto ocurre teniendo presente que las políticas reguladoras constituyen otra vía de entrada de los intereses privados en el sistema de toma de decisiones colectivas.
Los procesos de especulación que se derivan de esta situación están creando, sin embargo, una visión de la plataforma negativa para las ciudades, llegando a provocar el rechazo a la empresa o mismo su prohibición.
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/11/22/companias/1574436363_382706.html
Andrea López Rodríguez
(alumna del grado en Ciencias Políticas)