Los lobbys de la industria alimentaria de los ultraprocesados (que son
aquellos productos elaborados a partir de azúcares, químicos y harinas
refinadas, las cuales se han demostrado en diversos estudios que son dañinas
para el cuerpo humano) son un claro ejemplo de la modificación de la agenda
política. Con el blanqueamiento que hacen de sus productos pagando a
nutricionistas para que muestren sus productos como inocuos, pagando por estar
en revistas relacionadas con la salud e incluso saliendo en televisión en
prime-time matutino. Esto ha llevado a una falsa percepción de riesgo, a un
blanqueamiento y a que en vez de un etiquetado menos manipulable se apruebe en España
una ley de etiquetado que no es del todo fiable mediante el uso de “Nutriscore”,
una escala para posicionar a los alimentos en un rango de mejor a peor mediante
el uso de colores, posicionado en la parte frontal del producto para una mejor
lectura. Este rango es usado por la industria a su favor para camuflar sus
productos, alterando las porciones en las que muestran sus datos, como por
ejemplo que, en una bolsa de magdalenas se ponga la información nutricional de
una única magdalena, pasando por un rango más alto del que debería tener,
pasando a veces como un producto sano y nutritivo, cuando sus ingredientes
muestran todo lo contrario.
Adrián Martín Lorenzo
(alumno del doble grado Ciencias Políticas-Sociología)