Aunque esta enfermedad no suele ser transmitida a los humanos, una serie
de factores de riesgo, como el contacto directo y continuado con aves, pueden
propagarla. Y eso es precisamente lo que pasó en el año 2003, donde comienzan a
originarse brotes en países asiáticos como Camboya, China, Irak, Tailandia,
Turquía, Indonesia o Vietnam. En a penas tres años se registraron 165 casos en
estos países, de los cuales la mitad acabaron en defunción.
En Europa, observamos cómo esto se convierte en un problema de salud
pública donde las autoridades políticas (la Comisión Europea) deben de
intervenir para frenar su expansión. Así, prohíben la venta de carne de pollo o
de huevo de gallinas procedentes de Holanda o Reino Unido, introducen medidas
de desinfección en granjas o sacrifican aves en las granjas afectadas.
Fuentes:
Alba Mª Barrio López
(alumna del doble grado Ciencias Políticas-Sociología)