Los nacionalismos son los fundamentos de cualquier estado y el sentimiento de pertenencia a los mismos, uno de los principales pilares que permiten una cohesión entre personas. Pero, a pesar de la historia que tienen, así como la gran relevancia que han tenido siempre y que siguen teniendo, nos encontramos que también están provocando un problema que poco a poco se está politizando. Las crisis que genera, las características que cada sentimiento nacionalista levanta, los medios de comunicación bien pendientes de cada movimiento abanderado a su nombre, la importancia, no solo dentro de cada territorio, sino global que está cogiendo, así como la legitimidad que genera la gente en ellos y las tendencias cada vez más comunes a este nacionalismo exclusivo, hace que los nacionalismos se hayan convertido en un problema político difícil de llevar.
Estos nacionalismos luchan por no perder esa identidad que los caracteriza y rechazan todo aquello que forme parte externo. Ganan cada vez más fuerza social y política, consiguiendo dividir ya no solo de manera interna, sino también de una forma externa entre diferentes países, creando ideas de rechazo y de superioridad de unos y otros, delegando en una peor y más complicada convivencia.
Artículo de apoyo: https://www.lavozdelanzarote.com/opinion/alejandro-perez-o-pray/nacionalismo-hermoso-veneno/20191020092038143083.html
Gema García Gutiérrez
(alumna del doble grado Ciencias Políticas y Sociología)