El
Protocolo de Kioto esta integrado por políticas publicas de diferentes Estados.
En cada una, su contenido esta orientado a la disminución de las emisiones de
gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global. Por ende, sus
elaboraciones fueron producidas al identificar la gravedad e intensificación de
las emisiones de gases de efecto invernadero. En consecuencia, se crearía el
Protocolo de Kioto como una formulación de solución, debido a la decisión de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). El
campo de acción es amplio, ya que son políticas publicas que comprometen a
diversos Estados en su ejecución a través de la fuerza vinculante que ejerce el
Protocolo de Kioto. Sin embargo, también se aprecian inacciones como la no
ratificación de Estados Unidos. El diseño de las políticas públicas compuestas
de este Protocolo comienzan a efectuarse luego de su entrada en vigor (2005),
cuyo periodo de actuación seria entre 2008 a 2012. No obstante, con los
resultados evaluados de las diversas políticas públicas llevadas gracias al
Protocolo de Kioto, las partes decisorias acordaron establecer un segundo
periodo de vigencia desde 2013 a 2020, año en el que culminarían las políticas
publicas enfocadas a este fin.
Christopher Alvarado Carrasco
(alumno del doble grado Ciencias Políticas-Sociología)